Industria 4.0

Publicado el mayo 21st, 2019 | por webmaster

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La Inteligencia Artificial debe ser construida en base a la diversidad humana

Uno de los aspectos más importantes de la inteligencia artificial, que a la vez más se dan por sentado, es que su intención no es reemplazar el poder del cerebro humano. De hecho, a veces se puede conceptualizar mejor como inteligencia aumentada, es decir, como una herramienta capaz de potencializar la inteligencia ya inherente en los seres humanos.

En este sentido, las herramientas tecnológicas de IA más exitosas son las que complementan al intelecto humano, combinando el arte y la ciencia, cuando el componente científico aprovecha la tecnología para hacer más sencillo el arte de tomar decisiones.

Podemos ilustrar de una forma sencilla este concepto teniendo en cuenta la amalgama entre el arte y la ciencia en la cocina. En esta analogía, utilizaremos la inteligencia artificial para reunir, medir y preparar los ingredientes de nuestro platillo, permitiéndonos enfocarnos en crear y ejecutar la receta de una manera artística.

Ahora, muy pocas personas, acaso ninguna, quisieran comer un platillo diseñado por completo por un computador. El sabor es algo demasiado matizado e inextricable de la experiencia humana, por lo que es muy difícil imaginar la tecnología usurpando el rol de un chef profesional en el futuro próximo.

Por otra parte, si la inteligencia artificial se apoya en la habilidad humana, así como los restaurantes más populares son atractivos para la mayoría de comensales por un sinfín de razones, las aplicaciones tecnológicas, al ser exitosas, funcionarán para la inmensa mayoría de nosotros.

En este sentido, emplear la diversidad en la inteligencia artificial, y en la industria tecnológica en general, no solo es una señal de virtud o una jugada sociopolítica encaminada a agradar a todos, es un método esencial e impulsado por datos para construir el producto más viable que permita destacarse en un maremágnum creciente de competidores.

La medida más importante de lo que significa la diversidad para una compañía depende de su producto en particular y de su público objetivo. A menudo, esto es difícil de detectar. Por lo tanto, el proceso de diversificación debe comenzar de abajo hacia arriba; ya que entre más información variada recibamos, tendremos una mayor capacidad de crear la experiencia de usuario más consumible con los más altos resultados de calidad.

La diversidad va mucho más allá del género y la etnia

Cuando YouTube lanzó una versión anterior de su aplicación de carga de videos para iOS, se sorprendió al ver que casi el 10% de los videos se subieron al revés. Todo el equipo de diseño estuvo devanándose los sesos y preguntándose qué pudo haber salido tan mal con su producto. Eventualmente, se dieron cuenta de que el porcentaje de videos invertidos se correlacionaba con el porcentaje de personas en la población en general que son zurdos y tienden a sostener sus teléfonos 180 grados de manera diferente a las personas diestras.

El error de YouTube estuvo en ensamblar equipos para desarrollar y probar la app en los que casi todos eran diestros. Lo que podemos aprender de este ejemplo es que, si bien las mujeres y las minorías étnicas cuentan con muy poca representación en el sector tecnológico, incluso en gigantes industriales como Facebook y Google, puede ser muy fácil pasar por alto otros puntos de diversidad que, a pesar de ser menos obvios, son igual o más importantes para la funcionalidad de nuestros productos.

La tecnología más sofisticada debe acomodarse a los usuarios menos sofisticados

Una gran prueba de fuego que nos puede ayudar a determinar si una tecnología es accesible o no a la base más grande de usuarios es preguntarnos si nuestros padres pueden usarla. Al optimizar el producto para que sea flexible y adaptable a una audiencia más alta, estaremos mejorando su eficiencia.

Debido a este principio, es importante no limitar la información y la toma de decisiones a nuestro equipo de diseño. Si bien nuestros equipos de marketing y ventas no son tan expertos en tecnología, su retroalimentación también es importante. Si una característica del producto es muy confusa o no incentiva lo suficiente al consumo por parte del usuario promedio, puede ser el momento de ponerlo sobre la mesa de dibujo de nuevo.

El objetivo de la tecnología, y sobre todo de la inteligencia artificial, es crear una experiencia de usuario rápida y sencilla. Por ejemplo, si podemos cumplir una función con dos clics, ¿por qué habríamos de diseñar un sistema que requiera tres? Nuestros evaluadores inexpertos pueden ser algunos de nuestros activos más valiosos cuando se trata de desarrollar un producto que la gente conocerá tan bien como a la palma de su mano.

Asumámoslo, no conocemos nuestros propios prejuicios

Puede ser muy difícil asumir que ninguno de nosotros comprende por completo sus propios prejuicios, a pesar de nuestras mejores intenciones. Sin embargo, los prejuicios son parte de la experiencia humana, y están tan profundamente engranados en cada uno de nosotros que por lo general necesitamos información de afuera para identificar nuestros patrones de pensamiento limitantes. Esto se hace más evidente en el sector tecnológico y en la inteligencia artificial, en donde los líderes muchas veces están entrenados y educados en ambientes tan homogéneos que no pueden imaginar por sí mismos cómo podría verse un entorno laboral que en verdad sea diverso.

Es imposible comprender lo que no conocemos. Diversificar nuestra fuerza laboral requiere un gran impulso para buscar esas voces que aún no hemos escuchado y recorrer nuestro propio camino para entender tantas perspectivas y puntos de vista como nos sea posible, suponiendo de manera implícita que no podremos conocer nada sobre la experiencia de otra persona hasta que preguntemos.

Diversificar nuestras culturas empresariales ha de ser un esfuerzo colaborativo continuo. Para crear un ecosistema laboral exitoso, como líderes debemos enfocarnos menos en reclutar personas que se adapten a nuestra cultura y más en contratar a quienes puedan contribuir a construirla.

La verdadera diversidad va más allá de crear una tecnología de consumo masivo, hemos de tener en cuenta que a nuestros usuarios también les importa cada aspecto de nuestra cultura empresarial, desde el marketing hasta el servicio al cliente. Cuando todos los miembros de nuestros equipos se sienten valorados como embajadores de sus propios antecedentes culturales, la diversidad comenzará a correr como sangre por las venas de nuestras organizaciones.

La tecnología aún tiene un largo camino que recorrer para alcanzar un nivel considerable de diversidad. Y sabremos que habremos logrado una representación cultural equitativa cuando podamos dejar de mencionarla. Hasta que eso suceda, tenemos que hablar de diversidad en cada oportunidad que tengamos.

 

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Fuente: Forbes.


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