Serie: las revoluciones industriales · 2018-11-02 · 3 min

Tercera Revolución Industrial: la Revolución Digital

La fábrica no se digitalizó con los ordenadores de las oficinas. Se digitalizó con dos máquinas que casi nadie nombra. Yo me pasé cuatro años programando una de ellas.

La Tercera Revolución Industrial —la Revolución Digital— es el salto de lo analógico a lo digital, entre finales de los cincuenta y el final del siglo XX. Debajo están el transistor (1947) y el microprocesador (1971). Pero en tu nave se concretó en dos máquinas: el PLC y el robot industrial.

Escribe tu email y recibirás un aviso cuando se publique algo nuevo. Puedes darte de baja cuando quieras.

Seguir en LinkedIn

Es la revolución que automatizó la producción. Ahora bien, fíjate en qué automatizó exactamente. Ahí está toda la diferencia con lo que viene después.

Línea de tiempo de las cinco revoluciones industriales, con la tercera resaltada.
Las cinco revoluciones, de un vistazo. Esta pieza está en la tercera.

Del transistor al suelo de la nave

El transistor sembró la semilla: electrónica pequeña, barata y fiable. Con el microprocesador llegaron los ordenadores, las telecomunicaciones y al final internet.

Pero en la industria eso se tradujo en algo muy concreto y muy poco glamuroso.

Antes del PLC, cambiar la lógica de una máquina significaba rehacer el cableado de un armario de relés. A mano. Con el PLC bastaba con reprogramar. Y el robot industrial se quedó con lo repetitivo, lo pesado y lo peligroso, con una precisión que ningún operario puede sostener ocho horas seguidas — porque somos personas, no husillos.

InventoDécadaQué resolvió en la fábrica
Transistor1947electrónica pequeña, barata y fiable
PLC1968cambiar la lógica sin recablear
Robot industrial1961-70repetición precisa y constante
Microprocesador1971control y cálculo en el propio equipo
Redes e internet1990sconectar máquinas, plantas y empresas

¿El pero?

Que esa automatización es determinista. La máquina ejecuta a la perfección lo que alguien escribió antes. Perfecta mientras las condiciones no se muevan.

Lo que no sabe hacer es plantarse ante lo que nadie previó. Un defecto que no está en la lista. Una materia prima que hoy viene distinta. Una situación que pide criterio. Todo eso siguió siendo humano. Y siguió siendo tu cuello de botella.

El puente a 2026

Aquí empieza mi historia, así que te la cuento.

Finales de los noventa, yo con veintipocos años, en Keraben, un grupo cerámico de Castellón. Durante cuatro años desarrollé prácticamente solo los sistemas de software industrial de seis o siete fábricas. Metí las manos en la molturación de esmaltes con su química, en las prensas con su inventario de moldes, en los hornos con sus termopares y sus curvas de temperatura, en la clasificación con el tono y el calibre.

O sea: yo soy hijo de esta revolución. La programé.

Y por eso sé exactamente dónde está su techo. El PLC ejecuta reglas escritas de antemano. Un sistema de IA industrial aprende de lo que ve pasar por la línea y reconoce lo que nadie tipificó. En una panificadora con la que trabajamos, la IA no repasa una lista de defectos: mira cada pieza cinco veces por segundo y avisa de que dos van demasiado juntas y se van a pegar en el horno.

Eso no cabe en un PLC. Y no es por falta de potencia. Es que nadie sabía que había que programarlo.

La Industria 4.0 conectó tus máquinas. Lo que viene ahora es que además entiendan lo que está pasando dentro de ellas.

Seguir en LinkedIn

¿Te ha servido esta pieza?

Escribe tu email y recibirás un aviso cuando se publique algo nuevo. Puedes darte de baja cuando quieras.

¿Dónde está hoy tu planta?

El autodiagnóstico te sitúa en 3 minutos y te dice el siguiente paso concreto.

Hacer el autodiagnóstico →
Preguntas frecuentes

Sobre Tercera Revolución Industrial: la Revolución Digital

¿Cuándo fue la Tercera Revolución Industrial?

Entre finales de los años cincuenta y el final del siglo XX. El transistor (1947) es el precedente y el microprocesador (1971) el punto de inflexión. Da paso a la Cuarta Revolución Industrial, o Industria 4.0, ya en el siglo XXI.

¿Qué aportó la Tercera Revolución Industrial a la fábrica?

Dos cosas por encima de todas. El PLC, que permitió cambiar la lógica de una máquina reprogramándola en lugar de recableándola. Y el robot industrial, que se quedó con las tareas repetitivas y peligrosas. Los dos siguen siendo la base de cualquier planta que pises hoy.

¿Qué diferencia hay entre la Tercera y la Cuarta Revolución Industrial?

La Tercera automatizó tareas siguiendo reglas escritas de antemano. La Cuarta conecta esas máquinas entre sí y con los sistemas de la empresa, y añade algo que la Tercera no tenía: decidir ante lo que nadie programó. Ahí es donde entra la inteligencia artificial.

Siguiente pieza

La Cuarta Revolución Industrial y el futuro del trabajo

Capítulo 5 de la serie.

Autodiagnóstico →