Los 7 desperdicios del Lean (mudas): TIM WOOD explicado
Transporte, inventario, movimiento, espera, sobreproceso, sobreproducción y defectos. Se recuerdan con una pregunta: ¿quién es TIM WOOD?
Los 7 desperdicios del Lean Manufacturing —las mudas— son las siete maneras en que tu fábrica se come tiempo, dinero y esfuerzo sin añadir nada al producto.
Escribe tu email y recibirás un aviso cuando se publique algo nuevo. Puedes darte de baja cuando quieras.
Identificarlos es el trabajo previo a cualquier mejora. No puedes eliminar lo que no ves.
Se recuerdan con una regla que en planta funciona sorprendentemente bien: preguntarse ¿quién es TIM WOOD?
| Inicial | En inglés | En español | Cómo se manifiesta |
|---|---|---|---|
| T | Transportation | Transporte | mover material sin transformarlo |
| I | Inventory | Inventario | stock que espera y esconde problemas |
| M | Motion | Movimiento | el operario se desplaza o busca |
| W | Waiting | Espera | pieza o persona parada |
| O | Over-processing | Sobreproceso | más calidad de la que el cliente paga |
| O | Over-production | Sobreproducción | fabricar antes o de más |
| D | Defects | Defectos | retrabajo, chatarra, reclamación |
Uno por uno
Transporte — cada traslado te añade coste y riesgo de golpe, y no añade valor ninguno. Casi siempre es síntoma de una distribución en planta que heredaste, no que diseñaste.
Inventario — el stock parece seguridad. Es un colchón que te tapa los problemas: la avería, el cambio lento, el proveedor que falla. Bajarlo duele porque los saca a todos a la vez. Y para eso sirve exactamente.
Movimiento — el del operario, no el del material. Buscar la herramienta, girarse, agacharse, caminar hasta el almacén. Aquí es donde las 5S te devuelven minutos de cada turno.
Espera — la pieza esperando máquina. O el operario esperando material, una decisión, una firma. Suele ser tu desperdicio más grande y es el que nadie apunta en ningún sitio.
Sobreproceso — darle al producto más de lo que el cliente valora. Un acabado que no ve nadie, un informe que no lee nadie, una tolerancia más fina de la que pide el plano.
Sobreproducción — para Ohno, el peor de los siete. Porque genera a todos los demás: fabricar antes de tiempo te obliga a transportar, a almacenar y, si algo sale torcido, a retrabajar un lote entero.
Defectos — el más visible y el más caro. Y su precio sube cuanto más tarde lo pillas: en línea es un ajuste, en el cliente es una reclamación.
El puente a 2026
De los siete, hay tres que hoy se pueden medir solos y sin parar. Ahí es donde veo el retorno más claro, con diferencia.
Espera y defectos son los primeros que se mueven cuando la línea se observa a sí misma. La parada queda registrada con su motivo en el momento en que ocurre, no cuando alguien se acuerda. Y el defecto se pilla en la pieza que está pasando, no en el control final con el lote ya hecho.
En una panificadora con la que trabajamos, el sistema avisa incluso de que dos piezas van demasiado juntas y se van a pegar en el horno. Es decir: te avisa de un defecto que todavía no existe. Eso, hace diez años, no se lo cuentas a nadie.
Y luego está el inventario, que es el más interesante de los tres. Deja de hacerte falta el colchón cuando el proceso es fiable y lo ves. Porque nadie acumula stock por gusto — se acumula por desconfianza. Cuando sabes lo que está pasando en tu línea ahora mismo, esa desconfianza baja. Y el stock baja detrás, solo.