¿Voy a tener menos personal?
Es la pregunta que me hacen en casi todas las plantas. A veces en la primera reunión, con la dirección delante y formulada con cuidado. Otras veces en el pasillo, sin rodeos, cuando ya no queda nadie de dirección cerca: ¿voy a tener menos personal?
El blog de Sebastián J. Brau
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Las dos versiones merecen la misma respuesta, y empieza por reconocer que la IA puede hacer lo mismo con menos gente. Es la vía más obvia y la que primero aparece en cualquier hoja de cálculo.
Pero hay otra vía. La IA puede hacer que el operario que hoy rellena partes de calidad a mano detecte el defecto antes de que lo vea el cliente. Que el técnico novato que está de guardia un domingo por la tarde repare como el veterano, porque tiene al lado la memoria de todas las intervenciones anteriores. Que el planificador deje de rehacer el plan cada vez que llega un correo con un retraso y empiece a anticiparse a él.
Esa segunda vía no reduce la plantilla: sube el listón de toda la planta. Y un listón más alto solo se sostiene con personas que conocen el proceso.
Ajustar plantilla es una decisión legítima de cualquier dirección. Perder el conocimiento de quien sabe por qué el horno se comporta distinto en invierno, o qué ruido hace una máquina antes de fallar, es otra cosa. Ese conocimiento no está en ningún ERP. Está en la gente, y cuando se va, se va con ella.
Las fábricas que ganen esta década serán las que usen la IA para que su gente rinda como la mejor de su sector. De eso trata el libro, y por eso lleva el subtítulo que lleva: por qué ganarán las fábricas con personas.
IRIS sale el lunes 28 de septiembre. Puedes empezar a leerlo en iris-playbook.com.